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Lección de (im)poder.
Uno
Desde hace tiempo ya, asistimos a un retorno de la representación, de la
que pueden evocarse múltiples figuras, tanto en el ambito de la escritura
(literatura o teoría de ésta o de las artes o como el momento reflexivo de
sí misma), como en aquellos que competen a la manifestación visual de una
proposición de arte.
En todos estos espacios el cuerpo figura a título de motivo ejemplar ( por
ejemplo en las extensiones que cualquier reflexión teórica encuentra en lo
social), modelo entonces privilegiado de acontecimientos y ocurrencias de
verificación o testimonio o, en otro trámite, como "un" sentimiento de tensiones
corporales trabajando (elaborando(se)) más allá de su posible discursividad
irreductible.
Con todo, permanece sin embargo, la cuestión del cuerpo, de su crudeza o
crueldad despues del fin de las vanguardias, como un "problema presente",
aspecto que supone la inevitabilidad de la tensión o disyuntiva entre su
manifestación pura, insólita y desvalida o su representación sin más, acto
mediatico que lidiaría oportunamente con "la imagen" que del cuerpo tenemos,
según la cultura que nos la sustente. El cuerpo y sus posibilidades de reorganización
corporal por la espacialidad de su "presencia" surgiendo como una nueva sacralidad
en la dimensión terrorífica de ser una pura capacidad (pulsión) de rechazo
o el cuerpo como puesta en escena de una simultaneidad de sensaciones y/o
de representaciones en tanto advenimiento del "cuerpo público".
Dos
Sin duda en este sentido, y en otros, debe atenderse a lo que se ha llamado
figuras de la posesión. En nuestra historia cultural, en cuanto a lo que
al arte compete se deja ver dos gestos que pueden sin más, ser notados como
paradigmáticos, estos el son gesto Picasso y el gesto Artaud, los cuales
pueden ser leídos como variantes radicales e inaugurales de dos concepciones
o sentimientos del cuerpo definidas como Heroísmo y Excecración.
Heroísmo y excecración. La primera actitud indica de modo insoslayable, e
inolvidable por lo tanto, la lección del cuerpo del artista como órgano de
absorción del arte, experiencia que Picasso empieza tenmpranamente ensayando
los distintos modos o escrituras que el dibujo o la pintura como disciplinas
pueden dar del cuerpo, tensándolas con su propia experiencia de ser un devorador
de arte, es decir un cuerpo canibal, en el sentido de las imágenes que su
propio arte absorbe del arte, más bien del cuerpo en el arte y de la actividad
de éste (cuestión social, sin duda) en cuanto medio sagrado del arte.
Se opone a esto aquella frase de Artaud que dice "mi cuerpo que me es imposible
tocar" al cuerpo heróico de Picaso o Klein, se entrevista un cuerpo intratable,
imposible por intocable. En el sitio opuesto, ese ya indicado, aparece el
cuerpo como utensilo y soporte en su función social de lo que Duchamp dará
una lección en su obra "Belle Haleine", es decir trasvestimiento, indicando
el cuerpo del artista como operador simbólico privilegiado. El cuerpo ready-made
se hace también intratable en cuanto objeto despeñado en una catársis infinita.
(irónica).
Tres
Performance. Quizá debiera entenderse esta actividad como una ocupación
del cuerpo en un sentido de cosificación extrema, el cuerpo como un accesorio
de teatro y por tanto como algo postizo. Es decisivo en este contexto considerar
aquella declaración de Vito Acconci que indica: "El arte de la performance
es un espacio entre dos, una suerte de foyer, en curso o decurso que cura
de la toxicomanía de los objetos y permite a la gente operar de acuerdo a
sus propias capacidades y no depender más que de sí mismas, el individuo
debe dejar la terapia y asumir su propia vida".
Lo anterior debe ser comprendido en el contexto de un arte que intenta realiar
un desmontaje del cuerpo, tanto en el sentido de las reglas de la puesta
en obra de éste (cuerpo) como de sus funciones o de las funciones a nivel
global que las convenciones le asignan, dramatizadas ,ambas, bajo una tradición
originada en las búsquedas formales del arte moderno atentas a decodificar
una educación ortopédica de la visión (del cubismo al arte cinético) que
experimenta una búsqueda análitica de descomposión interactiva de los esquemas
psicosensoriales. No es éste el lugar para mostrarlo, pero se verifica en
estas búsquedas, clásicas ya, el desmontaje sistemático de los automatismos
perceptivos que conduce a una transfiguración de la experiencia artística,
mental y política a través de la constitución de un lugar de aislamiento
sensorial.
Todo ello apunta indiscutiblemente a una denuncia de los sitemas de control
del cuerpo en los dos sentidos propuestos; tanto en lo referente a cuerpo
y sociedad como a la relación cuerpo y arte.
Cuatro
Queda por indicar lo que de algún modo difuso viene a situar la performance.
Esta parece hallarse en ese no lugar que Acconci define como foyer, foyer
según la traducción del francés alude a "Hogar, fogón, casa, morada, lar,
salón de descanso de un teatro . El plural indica; Hogares, país natal, patria."
. Así visto, este no lugar de la performance viene a ser un lugar extremadamente
definido y preciso, aquel donde ocurre la invención del cuerpo como cuestión
inaugural, iniciatica y radical donde se actualiza cada vez el quien se es.
Cabe insinuar ampliando lo anterior que la noción de espacio liminar, de
acuerdo al uso que hace de él Gary Hill, viene a iluminar la práctica del
arte contemporáneo especialmente en el terreno que nos ocupa. La liminariedad
sería ese momento o certeza de que las cosas se encuentran "en medio", es
decir algo que se encuentra en el "umbral de convertirse en otra cosa". del
latín limen: umbral, un espacio inexplorado que sirve de nexo entre dos cosas.
A ese espacio pertenece la practica de la performance y en este sentido y
ahí unicamente instala esa lección que he llamado de (im)poder. queda por
ahora reflexionar sobre el tiempo de su ocurrencia, sobre la actualidad de
su acontecimiento.
Nota al márgen
Conviene para esta reflexión, señalar un trabajo que propuse hace algunos
años para la sala "Amigos del arte". Como becado de esa corporación debía,
según el protocolo, realizar una exposición individual una vez expirado el
tiempo de mi beca.
Propuse entonces una instalación titulada igual que el que nombra este ecrito;
Lección de (im)poder. La propuesta consistía en la proyección de una diapositiva
tomada de la "Venus del espejo" de Velazquez, ligeramente tratada que sugería
una imágen eléctrónica. Esta proyección se situaba respecto a imágenes de
la misma tomadas del video de Juan Downey "Venus video tape" y de otras tomadas
de los videos de Downey realizados con los Yanomami., especialmente de "El
caimán con la risa del fuego". Se trataba entonces de una reflexión visual
intensa sobre las posibilidades de representación y autorrepresentación del
cuerpo del artista y de otros cuerpos en un claro conflicto con las cuestiones
formales propias del arte moderno, al tiempo de constituir un homenaje al
propio Downey.
Por supuesto el trabajo descrito nunca fue expuesto porque nunca fue aprobado,
y como ya lo indicaba su título ratificó, al menos para mi ,que el arte siempre
trata con el asunto del (im)poder.
Santiago 2004.
José-Luis Medel
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