|
Fe de mujeres en la Alameda Por un lado el trabajo de Francisca Sanches, en galería Gabriela Mistral, devuelve el volumen a la fotografía, haciendo que el pliegue se vuelva sustento de la forma, aplanada por el medio soportante. Mientras, en galería BECH Margarita Ditborn trabaja fotografía digital como si fuera pintura barroca y Camila Pino pinta fotografías de ovnis, lo que hace perder definitivamente la objetividad del medio original en favor de la verdad de la imagen.
¿Cual es la creencia común de estas tres mujeres que hacen de traductoras de medios clásicos en virtud de una mecánica precisa? E
Camila
Pino, por su parte, pinta desde la foto encontrada de
avistamientos,
pero a diferencia de Francisca, ella lleva la fotografía a la
bidimensionalidad gestual del oleo, es decir su traducción se
centra en los medios de producción mas que en el soporte. De
este modo la fotografía, mecánica en su esencia, se
vuelve gesto, y por lo tanto, pierde su objetividad, o mas bien
afirma el hecho de que toda visión es finalmente artificial.
La evidencia reafirmadora de la fe, pero posterior a ella se desvanece
en la trama pictorica, al tiempo de ejercer una
reivindicacion de la mimesis propia de la pintura a plein-air.
Finalmente diremos que la gestión de estas tres artistas, unidas por el genero y dos galerias en la misma avenida, mantienen la fe de sus lecciones ciegamente, tratando de reconstruir la mirada originaria, sobre el producto de esa maquina de perspectivas que es la fotografía, producto que si bien hemos aprendido a leer con certeza, no es realidad, y como todos los sistemas de representación, se sustenta solamente por la fe.
Marcelo Arce |